Cómic históricoCómic y la mujer

Leer a las que silenciaron: el papel de la mujer en el cómic español

Un análisis a la evolución de la historieta femenina a lo largo de la historia

Francisco Ibáñez, Salvador Espín, Paco Roca o Antonio Altarriba son algunos de los muchos nombres de conocidos autores de cómic en español. Todos ellos tienen una trayectoria afianzada y una historia que se remonta mucho tiempo atrás, con años dorados y otros de «vacas flacas». Pero, ¿quién se encuentra al otro lado de la página? Autoras como Purita Campos, Emma Ríos o Carla Berrocal no resuenan con la misma intensidad en el mundo de la historieta y la novela gráfica. Ellas no han tenido la oportunidad de forjar una historia o de que sus voces sonasen en las cabezas de los y las lectoras. No obstante, la vacuna feminista no deja rincón sin explorar y el universo del cómic comienza a dar color a las artistas de ayer y hoy.

La historia del cómic español se remonta a 1875, según la mayoría de especialistas en el sector. Sin embargo, las mujeres, una vez más, llegaron tarde y entraron en la industria de forma oficial en los años 20 con la primera revista de historietas dedicada a niñas y que promulgaba el “ideal” de mujer doméstica. Tal y como afirman Ana Rodríguez y Ana Fernández en “Reflexiones sobre el papel de la mujer en el cómic español de posguerra”: “Este uso de personajes estándar conlleva el peligro de que […] puede crear una imagen distorsionada de los elementos sociales, como ocurre con el papel de la mujer”.

Cronología del papel de la mujer en el cómic
Cronología del papel de la mujer en el cómic

Con la llegada de la guerra civil, los cómics, así como el resto de vertientes artísticas, adquirieron un papel de propaganda y difusión de la ideología de cada uno de los bandos. Los tebeos para chicas siguieron este rumbo; pero, como punto positivo, se popularizaron para una edad más avanzada. 

A partir de los años 50, ya comenzada la dictadura franquista, la industria del tebeo comienza a adoptar técnicas y arquetipos de la estética americana. Así, los personajes femeninos dejan de estar tan relegados al ámbito doméstico y tienen una intensa vida social. 

Poco antes de terminar la dictadura, nace Esther y su mundo, de Purita Campos, que se convirtió en uno de los mayores referentes del cómic por y para mujeres y, más adelante, de todo el mundo del cómic en español. Otra de las grandes exponentes artísticas fue Nuria Pompeia, que cautivó al público con sus obras críticas a través de las cuales criticaba a la sociedad machista y clasista de la época. El cómic feminista, también tomado de la industria americana, siguió creciendo a lo largo de los años, a la par que se mantenía una vertiente más tradicional con mujeres domésticas.

Ya iniciado el nuevo siglo, en 2005, uno de los momentos clave en el mundo del cómic para la difusión de artistas mujeres fue el Especial Autoras que realizó la revista Dos veces breve. Este hecho marcó un antes y un después: así nacía una nueva generación de autoras, que tomaron como referentes a las artistas del siglo pasado y crearon estilos totalmente nuevos y diferentes entre sí. 

Nuria Pompeia, ilustradora y reconocida feminista española
Nuria Pompeia, ilustradora y reconocida feminista española

Según Carla Berrocal, autora e ilustradora, las mujeres que trabajan en la industria del cómic pusieron “las cartas sobre la mesa” en 2013, año en que se publicó la antología de cómics de autoras Enjambre y se creó el Colectivo de Autoras de Cómic: Fue el año en que hicimos públicamente evidente que el mundo del cómic era machista. Sin embargo, Berrocal mantiene que no fue hasta la creación del Colectivo francés de Autoras de Cómic cuando los críticos y demás personas relevantes de la industria apoyaron a las mujeres artistas. 

«2013 fue el año en que hicimos públicamente evidente que el mundo del cómic era machista», según Carla Berrocal

Poniendo la mirada en el presente, la mayoría de autores/as o estudiosos/as del cómic concienciados mantienen que sigue siendo un sector machista: falta de difusión de mujeres artistas y escasez de personajes femeninos relevantes son dos de los aspectos que más destacan. En referencia al primer punto, Antonia Santolaya, autora e ilustradora, declara: “No habría justificación para que hubiese proyectos en los que no hubiese paridad, no es que haya que atender a números, pero en España son muchas ilustradoras, muchas voces”. 

Antonia Santolaya, autora e ilustradora española
Antonia Santolaya, autora e ilustradora española

Por su parte, Álvaro Pons, director del máster de Cómic y Educación en la Universidad de Valencia y divulgador de cómic, señala que “es fundamental conseguir cambiar la mentalidad de la sociedad” ya que, como todas las artes, el cómic es un espejo de la realidad

Uno de los elementos que resaltan en cuanto al aumento de visibilidad de las mujeres en el cómic es, según José Rovira, director de la Asociación Unicómic de la Universidad de Alicante, que “el cómic ha salido del ámbito residual del mundo friki”. Así, se ha convertido en una actividad cultural como cualquier otra y, por esto, la industria busca un público heterogéneo que incluya ambos géneros, distintas edades y modos de vida.

«La etiqueta cómic femenino nos hace un gran daño; como autoras y como mujeres», afirma Jul Maroh

Para las mujeres españoles, el 8M de 2018, primera huelga feminista del país, fue un año clave para el feminismo, lo cual llenó las librerías de tebeos feministas. Sin embargo, Berrocal mantiene que este proceso convirtió al movimiento en “una herramienta más de marketing, […] un producto más” y, por tanto, puede crear un “sesgo de género” y volver a los inicios del cómic, donde existía un producto específico para las mujeres. Jul Maroh, historietista francesa, comparte ese pensamiento: «La etiqueta cómic femenino nos hace un gran daño; como autoras y como mujeres».

Carla Berrocal, autora, ilustradora y miembro del Colectivo de Autoras de Cómic
Carla Berrocal, autora, ilustradora y miembro del Colectivo de Autoras de Cómic

En cuanto a los personajes femeninos, en la actualidad existe una gran variedad de mujeres relevantes y con un trasfondo mucho mayor que antaño. Este suceso puede extrapolarse a cualquiera de las artes, desde el cine hasta los videojuegos, y eso ha generado una discusión a nivel internacional porque muchos hombres dicen ser incapaces de identificarse con un personaje femenino y, por tanto, sumergirse en la historia. Santolaya admite no entender por qué sucede esto y señala que existe un prejuicio de que “un personaje masculino es humano y uno femenino solo trata cosas de mujeres”. Berrocal indica, en este aspecto, que las mujeres se han visto forzadas a  “transformarse en hombres y seguir viviendo las historias a través de sus ojos porque no hay ojos de mujeres” y es un proceso por el que los hombres no han pasado.

Pese a todo lo que queda por construir y evolucionar, es más que evidente el cambio que ha sufrido el papel de la mujer en el mundo del cómic. Personajes como Wonder Woman han adquirido relevancia y se han trasladado a la gran pantalla, lo cual permite que “llegue a más público”, tal y como señala Rovira. Así, es necesario mantener una mirada positiva —por todo lo avanzado— al tiempo que crítica —por todo lo que queda por avanzar— para continuar educándonos como una sociedad más feminista y trabajando por que la industria del cómic sea igualitaria.

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